jueves, 27 de junio de 2013

Oralidad: La entonación

En la primera clase de oralidad, junto a la profesora, vimos en un power point las características de un buen orador o expositor. Pero, ¿cómo debe ser un buen orador?  Un buen orador es aquella persona que se propone informar, entretener, o persuadir, lográndolo mediante un mensaje coherente, lógico y estructurado, apoyado en su seguridad, honestidad y conocimiento, dinamismo, respeto y entusiasmo. Para ello, deberá manejar bien los elementos no verbales:

  • Kinésico.
  • Proxémico. (Distancia)
  • Paralenguaje. (Característica de la voz)


Seguido de ello, la clase se centró principalmente en la Entonación. Ésta se genera al modular la voz para reflejar la diferencia de sentidos, de intención, de emoción. Como primera actividad, en grupo, se trabajó con una frase, a la que debíamos cambiar sólo la entonación. Con eso nos dimos cuenta de que al cambiarla, el sentido de ésta es distinto. No es lo mismo decir "¿Quiero bailar?" de "¡Quiero bailar!". El primero, por ejemplo, al decirlo en voz alta, sonará como una duda, inseguridad, en cambio, el segundo, es una frase más segura, decidida.
En el siguiente vídeo se representa lo que se hizo en clases con las diferentes frases.



A continuación de eso, tuvimos nuestra primera evaluación oral. En ella, debimos conformar grupos pequeños, par exponer de diferentes formas un mismo tema, en este caso era sobre el maltrato intrafamiliar. Las diferentes situaciones podían ser en una conferencia, en un programa de televisión, explicárselo a algún amigo, etc. A mi grupo, en particular, nos tocó exponer a un curso de 5to básico, o sea, simular que eramos profesoras enseñando el tema del maltrato intrafamiliar a alumnos pequeños, de 10 a 11 años aproximadamente. Para ello, tuvimos que utilizar un lenguaje más sencillo, para facilitar en entendimiento por parte de éstos.





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